Dicen...



Me amé, no me di cuenta... mi  viaje (función de mayo 2013)

por Silvia Ciurca 

Atravesar las puertas de la casona de la Boca ya me había enmudecido… crei entrar en un cuento mágico, lei las palabras del programa… había comenzado mi silencio interno.
El espacio íntimo, justo,  me recibió en  un abrazo de color “rosa”, bien definido, contundente , sin estridencias y sin tibiezas.
Estalla la música y la jardinera invade el aire…
No sé como sucedió pero sentí pelotazos que rebotaban por todo mi cuerpo, la sal en el piso, la conexión con la tierra y la acción apasionada dibujaba un cuadro maravilloso, se me hacía agua la boca como cuando pinto, hasta sentía los olores de los materiales.
Las rascaditas en el árbol, las palabras encontradas, eran de una una sutileza indescriptible.
Ya era una de esas mujeres, mi cabeza todavía pensaba entre el texto, el cuerpo, el espacio..
En algún momento todo se detuvo adentro mio, sé que a partir de la escena de locura total, de desborde, ese pasar el límite, que muchas veces me sentí tentada y asomé la nariz, ciertamente para intentar entender, pero que el miedo a no volver me detuvo, desde allí hasta la escena de Ofelia y las flores, y la carta de  mamá. Ahí la obra ya me había envuelto, atrapado, se me había metido hasta las entrañas, como un bicho que vibra por dentro.
Esa fue la sensación: yo había entrado y la obra había entrado en mí al mismo tiempo.
Salí en un estado de embriaguez, conmovida, no encontraba las palabras para saludarlas, así subí al auto, volviendo a la callecitas de la Boca.
Y alli, con las llaves en la mano, no podía ubicarme en tiempo y espacio, no entendía qué día era y para dónde iba, exactamente asi!!  Lo que les trasmito es literal.
Gracias , maravilloso trabajo que -como a veces pasa, que el universo se complota-,  llegó a mí en un momento personal muy fuerte y doloroso, y fue un regalo, un profundo regalo…….
“Me amé y no me di cuenta”… aún resuena en mí


Lo agazapado y los alambres de púa (función 20/09/2013)

por Natalia Marcet
Hace poco escuché decir a alguien que lo político como temática,en el teatro,  le interesaba en tanto y en cuanto no estuviera dicho....en tanto y en cuanto estuviera ``agazapado` en el inconciente comunitario, ` y el teatro lo ayudara, en ese caso, a ponerse en escena, a dar el salto.
Ayer vi eso.Alguien que abre la boca para regar las plantas remover la tierra y desentrañar, los secretos bien guardados de esas mujeres que con pena y sin gloria, pasaron por la vida....
Alguen que abre la boca remueve la tierra que no es tierra sino sal, sal seca y en ese remover despierta asociaciones de una espectadora, que se deja llevar, se deja sorprender, reir, se deja asociar se deja abatir por s estos recuerdos que emergen a borbotones, al ver en los intersticios de esa jardinera, los bosquejos de una patria.
Si la patria de una persona es su infancia, su adolescencia, la patria de estas mujeres fue un paraíso...rodeado de allhambres de púa
Gracias por hacern@s resonar



sobre Me amé, no me di cuenta... (función 20/09/2013)
por Kanky Kozameh


Por primera vez vi el erotismo de Laura... (y yo la conozco! nos conocemos!) Lo vi en todas las gradaciones, desde lo sutil hasta lo procaz.

Sentí una vez más la universalidad del "ser femenino" que todas compartimos: la "locura", los personajes que somos o podemos ser y aún los que mantenemos escondidos.

Con respecto a la sonrisa del comienzo, no pude descifrarla. Mientras duró se me ocurrían todas las interpretaciones pero ninguna certeza!!! (me contará ella mientras tanto?)
La escuché afinada!!





VISIÓN



desde la dramaturgia y
la dirección y puesta en escena

Ana Woolf 

Me interesaba la historia de Ofelia separada de su texto de “nacimiento”. La historia de Ofelia separada de la historia que cuentan los otros, Hamlet, su padre, el rey, la reina, su hermano… Me interesaba el espacio que hay entre esos relatos a través de los cuales Ofelia es narrada. Esas cosas no dichas y muchas veces no preguntadas. Ni por los que ponemos las obras en escena ni por los lectores, ni por los actores, ni por los espectadores.
Me interesaba la historia de la locura o de alguien a quien se dice “loca” porque está accionando en un código al cual no se sabe cómo responder. Que nos des-codifica, nos des-coloca. Que dice y hace cosas muchas veces impulsada por otro uso de la razón al cual no llamaría “sin razón”. Así nació, de una biografía real, el segundo personaje: Emilia.
Me interesaba relacionar estos dos personajes. A estas dos mujeres. Buscarles un lazo en común, un parentesco. Intentando así volver al original, a Ofelia de Shakespeare, y llenar esos baches de historia, esos fragmentos no dichos de su vida. Así nació el tercer personaje: la jardinera. Las dos mujeres se encuentran a partir de una tercera mujer, a partir de la jardinera que viene a realizar su trabajo de todos los días: trabajar la tierra – en la puesta: hacer su círculo de sal y comenzar así el tiempo del ritual, de la narración dramática, de la historia de una mujer que contaba la historia de otra mujer a otra mujer que a su vez pasó la historia a otra mujer y así sucesivamente hasta que le llegó a ella y ella la pasará a un nuevo espectador, espectadora. La historia es la historia de Ofelia, de una Ofelia que tal vez no muera, y a la cual tal vez se le empiece a conocer mamá…



OFELIA NUESTRA

por Laura D' Anna

Contar el drama de Ofelia. Ofelia con su padre, su hermano, Hamlet, la reina, el rey. El sauce a orillas del río.
Sumergirse en Shakespeare para beber en él, nadar, ahogarse, salvarse. Shakespeare,  ¿esa es la cuestión? Ese es el juego.
En los intersticios de Shakespeare.

En los intersticios, esta obra.
Esta es una historia de silencio pero Ofelia está cargada de voces
Es un cuento maravilloso pero ella no es princesa ni tiene un anillo mágico.
Esta es una historia de fantasmas pero Ofelia no sabe nada de la sombra.
Ofelia no sabe nada de la sombra del rey Hamlet que se le aparece a su hijo para exigir venganza, Ofelia sabe leer los hechos y los hechos le muestran que Hamlet, su amante, mató a su papá luego del rechazo de las cartas, de los regalos, de los encuentros. Luego de la trampa “para salvarlo”. Luego del “ataque de locura” en que le vociferó a ella, su amada, que se fuera a un prostíbulo. Y ella no  pudo reaccionar. Ella no dijo nada. Ella se dejó.
Es la historia de la simulación de la locura de Hamlet pero es Ofelia la que emprende el viaje y mucho antes.
Esta es la historia de una mujer que no tiene las palabras para nombrar lo que le pasa, para nombrar el mundo, para decir su angustia pero que arroja verdades como piedras.
Es la vieja historia en que una mujer se deja convencer, por un lado, por el discurso enternecedor, el dulce abismo del padre que da buenas razones para alejarse del deseo, y por otro, por la verborragia preclara del amado, que la envuelve, la eleva y la arroja al costado del camino, como un piedra que nunca hubiera existido
Esta es la historia de una mujer encerrada en una fantasía, en la promesa que una vez le hicieron, pero libre en el árbol, el cielo, el agua, la naturaleza como madre presente.
Esta es la historia de una mujer que ama. Pero que ama.
A Ofelia se le rompe el alma, canta de pena, en la última canción.
Y ya no hay voz
Ofelia en el sauce, junto al río.
Ofelia. De agua furiosa.

Ofelia nuestra.